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miércoles, 1 de enero de 2014

«DITTOHEAD»*


A Fran, Ángel,
Leandro y Manuel

Tenemos quince. Yo soy el de las baquetas. Queremos tocar y que se inunde el lago, se quiebren las calles y los edificios, haya un eclipse (en do) sostenido, haya frío, tengamos mujeres, bebamos cinco cajas de cerveza, nos insulten, nos tengan miedo… Tenemos quince. La velocidad es lo que nos dice qué hacer: habla que tu siervo escucha.

Dejamos las metralletas en la casa y nos fuimos a buscar una casa por un rumor: habrá una fiesta y va a tocar un grupo. El taxi lo pagamos entre todos.

Llegamos. Caminamos, caminamos y caminamos y nada. Algo «en vivo» se oye en una esquina. Nos dicen que no, que ahí no hay nada. Seguimos recorriendo las mismas calles, dando vueltas, locos de noche. Yo quise ser gracioso, pero me resbalé y caí sobre agua sucia de la calle; es decir, fui gracioso. 

Volvemos a pasar por la casa de la esquina. Es aquí —pensamos, nos decimos—, pero nos lo negaron. 

Ahora corramos, nos pueden perseguir con perros, con armas, sin almas, etc. Pueblo Nuevo está a nuestros pies. Corramos y bebamos que mañana moriremos. Corramos y bebamos como si brincáramos epilépticos, traumáticos, eutanásicos, con sobredosis de Kool-Aid, con putas eléctricas, llenos de metal tóxico en la sangre, creyéndonos —sabiéndonos— los dueños del mundo, rápidos, imberbes, sin lenguaje, dispuestos.

No importa. Aún tenemos nuestras casas. En cualquier cuarto nos reunimos, unos cuantos casetes y poco más; rompemos el cuarto, rompemos la cama, rompemos nuestras gargantas, rompemos nuestros hígados, rompemos nuestra educación, nos rompemos nosotros mismos. Brincamos, nos agitamos y nos despeinamos como nos enseña MTV a las 3.00 de la madrugada, no importa que mañana haya que ir temprano a clases. Sí, ya teníamos lenguaje, dioses mínimos; ¿a quién le importaba? No a nosotros, que esperábamos resquebrajar la Tierra y a nosotros, que no entendíamos nada, que no entendemos nada aún y que nos dispersamos en galaxias e intentamos amarrarnos al suelo antes de volar por falta de gravedad.

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* Este texto forma parte de un nuevo proyecto de escritura.

viernes, 9 de marzo de 2007

CAPPUCCINO RETROPLANETARIO


Esto sí que es poesía, esto es todo, poema visual, fonético, sonoro, acción, polipoesía, danza, teatro, canción, dios, automovilística, siglo XVIII, san Agustín, Tel-Aviv, Maracaibo, yo y ella, libro, instalación, ensamblaje, fotito, felicidad, iluminación cósmica y cómica, abrazo, etc. Bueno, también es un super Cappuccino, claro está, y lo muestro porque sí y ya.

lunes, 22 de enero de 2007

POEMAVIÓN


¿Y eso con qué se come? Poemavión: frases, palabras, citas, poemas escritos en un avioncito de papel y dejados en cualquier lugar para romper el movimiento de siempre, para hacer una rayita rara en la cotidianidad -sin pretender abolirla ni mucho menos-.
En un baño público, en un bus, en un por puesto, en el salón de clases, en un jardín, en un taxi, en un restaurante, etcoetera; en cualquiera de éstos lugares (y los que dejo fuera por espacio o lo que sea) podría quedar alguna vez un poemavión odioso, inútil y sin precio.
OJO: los poemaviones irán habitando a Maracaibo. Reclamos: aquí mismo.
El poema es la acción. El poema es un acto. Y éste vuela...