sábado, 21 de marzo de 2009

"DIVINA POESÍA,/TÚ, DE SOLEDAD HABITADORA..." - ANDRÉS BELLO


No, no se trata de "flow", ¿o sí? Bueno, en principio, en la nota que sigue, no. Esta foto la tomó Vannyver Viloria y apareció en la edición del viernes 20 (ayer) del diario La Verdad en un trabajo de Hennel Huerta respecto al Día Mundial de la Poesía.

EL PLACER DE DEFINIR LA POESÍA

La Verdad - Hennel Huerta - Maracaibo - 20/03/2009 00:01 20

Hay quienes dicen que sus orígenes se confunden con los del propio lenguaje, a otros ni siquiera les importa. Lo único que saben los que la practican, la aman y la veneran es que "es algo que sale del alma para expresar grandes sentimientos". A unas horas del Día Mundial de la Poesía, La Verdad presenta a cuatro profesionales que definen lo que significa, según sus experiencias.

Gladis Aquebeque: "La poesía es una urgencia"
Para la poetisa Gladis Aquebeque, quien trabaja en el Departamento de Literatura de la Secretaría de Cultura, la poesía es una urgencia interior que siente la persona de decir su visión del mundo. "Es una forma de expresar los afectos, los temores y todo lo vital". Sentada en un mueble, con la mirada hacia arriba y hacia la derecha como si estuviera recordando algo, expresa: "Los sentimientos en la poesía se expresan pero no a un modo inventario, es sólo volcarlos porque hay un trabajo con el lenguaje dentro del lenguaje. Es un juego de significados. En fin... un modo de ver la vida y de vivirla".
Acercamiento con la poesía: En la niñez, cuando sus padres y sus hermanos leían en voz alta.
Autores favoritos: Gabriela Mistral, Rubén Darío...
Su lector: "Todo el que quiera acceder a un mundo muy mío".
Publicaciones: Itinerarios (1986) Ese aliento vegetal (1993), Consagración (2004).


Orlando Trovat: "Yo no defino la poesía porque la niego"
Para él, definir la poesía es negarla. Dice que tal vez la poesía exista por dos razones: "porque el autor con su obra interroga al lector, y éste al mismo tiempo interroga la obra. Y es en ese juego dialéctico donde verdaderamente nace la poesía". Cuando habla de "lo que en realidad lo inspira", se remonta a los primeros tiempos, "a los tiempos de la época más remota de la existencia humana. Es igual que los sueños y los mitos. El que escribe este tipo de literatura quiere comunicarse para juntar su soledad a otras soledades".
Acercamiento con la poesía: En la adolescencia, a través de un libro que le regaló su padre.
Autores favoritos: René Charo
[sic] y Eugenio Montejo.
Su lector: "Aquel que le guste saber acerca de la búsqueda interminable del amor".


Xiomara Rivas: "Soy tan sensible a todo... a la vida misma"
Cuando a Xiomara Rivas, presidenta de la Casa de la Poesía del Estado Zulia, le toca definir la poesía responde: "Es esa esencia; un torrente interno de inquietud, de creatividad. Una sabia interior de la mujer cuando se conoce como hembra y como madre". Asegura que las mujeres poetas son diferentes en todos los sentidos. "Yo por ejemplo, soy tan sensible a todo... a la vida misma. Soy desinhibida, irreverente y apasionada con todo lo que me rodea. Claro que después de tantos años me he preguntado ¿Para qué carajo sirve la poesía?, y yo misma me respondo: para todo aquello que ya he dicho".
Acercamiento con la poesía: Cuando se dio cuenta de la importancia de ser mujer.
Su poesía la dedica a: El amor, el hombre, la mujer y las experiencias
Publicaciones: Ave irreverente, Mujer de poesía, Tres poetas tres horizontes y La miel de María.


Miguel Ángel Hernández: "La poesía es un juguete"
Su cara joven lo delata. Es de los que se interesó por la poesía durante su adolescencia, "no hace mucho". Cuenta que en 1997, cuando en el liceo los mandaban a leer algunos libros de literatura, se enganchó. La vena literaria también viene de su padre, quien asegura que siempre ha sido un lector. "Eso lo percibí y lo copié, porque en mi casa nunca han faltado los libros. Son indispensables. Si no era la poesía era la música, que a mi modo de ver se relacionan en lo más íntimo". La poesía la define como "un juguete sonoro donde empiezan a rodar las palabras".

sábado, 21 de febrero de 2009

EL RUM-RUM

Tengo un rum-rum en la espalda
¡oh, qué será!
tal vez un motorcito
un carro a control remoto
un atari olvidado
una boca que tose
alguien que toca la puerta
la mano de mi novia
medio volcán
una abeja en mi oído
una máquina de espresso
dos truenos egipcios...

y ya
no se me ocurre más nada

el ruido ya pasará.

martes, 17 de febrero de 2009

ÓÓÓÓÓÓÓÓÓÓ

óóóóóóóóóó
óóóóóóóóóó
óóóóóóóóóó

- Quiero dos frutas de esas
(y bostezó largamente).

martes, 10 de febrero de 2009

SÍ, DARÍO, YA TE OÍ


Si todo poema es por naturaleza sonoro, el palíndromo extrema esta cualidad por la misma necesidad de que los elementos acústicos se repitan. Así, al tiempo que se construye el tejido de doble vía (el palíndromo), aparecen mecanismos cuya base es el sonido mismo (piénsese en figuras como aliteración, calambur, paronomasia o poliptoton, por ejemplo).
Como nunca, en estos textos las palabras se muestran dispuestas al juego, a dejarse descubrir a una nueva luz (¿o voz?). Se paran (las palabras) frente al espejo y encuentran una resonancia justa que por lo mismo invita a la risa. Y es que es casi inevitable pensar en estos textos como resultado de una escritura especular, la misma que crea ese camino de ida y vuelta que mencionábamos.
(¡Qué de palabras tiene que usar uno para decir que le gusta un libro!)
Bueno, para cortar con esta sarta de palabras raras, los dejo con varios poemas de Darío Lancini (Caracas, 1932), tomados de su libro Oír a Darío:

1.- Yo hago yoga hoy.

2.- Yo sonoro no soy.

3.- Yo corro, morrocoy.

4.- Leí, puta, tu piel.

5.- Abanico con amoníaco
cocainómano cocinaba.

6.- ÁCIDA SAETA
Al abad anonadaba
la atea sádica.


7.- SÍSIFO
Pausado poeta,
lee.
Solo ibas,
sereno.
Tal poeta
yo soy.
Orad.
Ni paranoico
me emocionará
Píndaro.
Yo soy ateo,
Platón,
eres sabio
lo sé.
El ateo
poda su apófisis.


POST SCRÍPTUM: aunque él diga que no, sonoro sí es.