lunes, 30 de marzo de 2009

MÁS FÚTBOL...



Fútbol en la calle Costa Rica
Fernando Sorrentino
Las empresas inmobiliarias ejercen cierta poética de intención lucrativa. Así, al barrio de Las Cañitas lo llamaron La Imprenta, y a mi barrio natal, que era Palermo a secas, Palermo Viejo. Y ahora, peor aún, lo rebautizaron Palermo Hollywood.

Las cinco primigenias repúblicas centroamericanas corren desde la frontera sur (terraplén del Ferrocarril San Martín) hasta la norte (calle Dorrego). Las calles, aunque arboladas, son irremisiblemente grisáceas.

El arco tiene sus postes en un árbol y la pared; el travesaño, invisible, es la altura del brazo vertical del arquero, estirado al máximo. Hay un arco en cada vereda, y, entre ellos, unos cincuenta metros. El partido, describiendo su geometría, se denomina cruzado.

Ecuánimes como los terremotos y como las epidemias, vandálicos futbolistas usurpan calzada y aceras, asestan pelotazos en las ventanas, salpican con el agua sucia de la cuneta, ponen en peligro el físico de los peatones. La justa reprobación, el sacro odio de los vecinos ultrajados es un aceite ominoso que cae sobre ellos.

Más allá del bien y del mal, a los jugadores la furia circundante los tiene sin cuidado. Las quejas y amenazas jamás consiguen abreviar un solo minuto el partido. Termina cuando tiene que terminar.

Salvo dos casos de fuerza mayor:
A veces, la pelota cae en una casa hostil. De allí puede no volver nunca, y es como un amigo querido que parte en un viaje sin retorno. O puede volver acuchillada y destripada, y es como recibir el cadáver mutilado de ese mismo amigo.

Otras veces es el advenimiento de la ley —bajo la hipóstasis de agentes de la comisaría 31— el que provoca en los deportistas la dispersión y la fuga, honorables si se logra salvar la pelota para próximos partidos.

Estas cosas nos ocurrían hacia 1952, hacia 1954...

Hace muchos años que no hay fútbol en la calle Costa Rica. Yo, vándalo de aquel entonces, recibo ahora ese recuerdo como si fuera un perfume.
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FUENTE: http://www.letralia.com/180/articulo02.htm

AUTOFLAGELLATIO XIII-XVI

XIII
Un pecho inflado de esperanza es peligrosamente susceptible a la más mínima aguja.

XIV
Ya cambié los lentes, pero ahora le falta una parte al paisaje.

XV
Ya está bueno
dejame dormir

(sin embargo
vos
el único desvelo que permito).

XVI
A veces me invento que conversamos
pero no
sólo hablo solo con las sombras.

sábado, 28 de marzo de 2009

AUTOFLAGELLATIO XI-XII

XI

Tomado de AutoLiniers.
Muy apropiado, ¿cierto?

XII
Fácil: lo único que hay que hacer es borrar el cassette, extirpar pensamientos, recuerdos... la memoria. Sin embargo, no puedo; sin embargo, no quiero.

AUTOFLAGELLATIO VIII-X

VIII
Hey, Gondry, la próxima vez, que la película termine de otra manera, por favor.

IX
Cuando entendí, todo había pasado.

X
Amasando la muerte para hacer un pan lleno de vida.

viernes, 27 de marzo de 2009

AUTOFLAGELLATIO VII

Peter Pan y Campanita:

Sé que nunca les he hecho mucho caso, pero bueno, ahora les escribo porque sé que Uds. hablan con ella y pueden llevarle consuelo. Eso sí, no digan nada de esto, que no lo sepa.

LENGUAJE Y FÚTBOL


Dos ámbitos semánticos del lenguaje del fútbol en España
Leonardo Gómez Torrego. Instituto de la Lengua Española (CSIC)

El lenguaje del fútbol presenta todos los rasgos de una jerga, pues es un lenguaje especial y familiar que usan entre sí los aficionados a este deporte y que difícilmente entienden quienes lo desconocen. Ahora bien, en el uso de los rasgos jergales futbolísticos no existe, como ocurre en otras jergas, por ejemplo en la del hampa, la intención de no hacerse entender por los no aficionados; muy al contrario, quien habla con tales rasgos cree que todos los que se escuchan entienden lo que se dice. No hay, pues, intención de ocultamiento, aunque pueda ser críptico el lenguaje empleado. En efecto, es difícil que el no entendido en el deporte del fútbol pueda comprender expresiones como «El extremo dio el pase de la muerte a su compañero» o «Todo el equipo está colgado del larguero»; pero, insisto, si un locutor de televisión o radio se expresa de esta manera es porque está convencido de que todos los espectadores u oyentes entienden los significados de tales voces o expresiones; de hecho estas se proyectan también en la prensa escrita. De todas formas, es cierto que en la jerga futbolística hay rasgos semánticos o retóricos más transparentes que otros. Así, si un no entendido en las peripecias futbolísticas está viendo un partido por televisión y oye de labios del locutor de turno «El jugador remató con la cabeza» (con el uso metafórico de rematar), lo más probable es que haya comprendido el mensaje. Otra cosa es cuando se dice, por ejemplo, que «El árbitro le ha tomado la matrícula a un jugador», que «El delantero la dio con la de palo», que «El extremo remató al palo corto», o bien que «La pared que hicieron Joaquín y Villa fue estupenda». Son éstas expresiones muy opacas para quien no está familiarizado con las retransmisiones futbolísticas.

En una jerga, lo más característico de su lenguaje es siempre el léxico. En la que aquí nos ocupa nos vamos a fijar en dos ámbitos léxicos bastante opuestos, que, sin duda, son los más llamativos. El primero de ellos, indudablemente el más representativo, es el ámbito bélico. Un partido de fútbol se concibe como una guerra entre dos ejércitos: hay vanguardia y retaguardia; defensa, ataque (defensores y atacantes) y contraataque; existe una táctica en la disposición y movimiento de los jugadores en el terreno de juego; en un equipo hay un capitán o varios; al delantero centro se le llama también ariete; se habla de tiros, disparos o cañonazos a puerta (‘lanzamientos con violencia a la portería’); se fusila al portero (‘se lanza el balón a la portería con gran potencia’); se remata (‘se da al balón generalmente con la cabeza o el pie para hacer un gol’); un jugador puede estar en un momento determinado con el gatillo preparado (‘con la pierna preparada para dar al balón’), o se dice que el jugador (no) ha engatillado bien el balón; se bombean balones al área contraria (‘se lanza el balón por alto con una trayectoria parabólica’); un jugador arma la pierna para dar a la pelota (‘prepara la pierna’); un equipo se rearma (‘se reordena o se refuerza con nuevos jugadores que sustituyen a otros’); algunos árbitros desenfundan (‘sacan lar tarjetas o cartulinas con mucha rapidez para mostrárselas a los jugadores que cometen ciertos tipos de infracciones, tal y como haría un buen pistolero’); hay defensas numantinas o inexpugnables (‘jugadores que en la defensa se emplean con especial potencia y ardor cuando su portería se siente muy acosada por el equipo contrario’); en esta misma situación, también se dice que se apela a la heroica o a la épica; un equipo de fútbol puede salir al campo con todo su arsenal y, además, sus jugadores son denominados efectivos; un entrenador saca toda su artillería cuando su intención es atacar la portería contraria para hacer goles, por lo que los grandes goleadores se llaman artilleros; en ocasiones se pone cerco a la portería contraria o se la asedia; un equipo juega a ráfagas cuando juega bien en ciertos momentos y mal o regular en otros; los balones lanzados con mucha potencia a la portería se llaman también obuses; los jugadores tienen la pólvora mojada cuando no hacen goles; y si un jugador lanza el balón con frecuencia a la portería con intención de hacer gol, y se le va fuera, se dice que tiene el punto de mira desviado; y cuando queda una última posibilidad de hacer gol, lo normal es decir que al equipo le queda un último cartucho; los equipos a veces se convierten en murallas o fortines; y si el entrenador arriesga mucho sacando más delanteros en detrimento de las defensas porque necesita neutralizar la ventaja del equipo contrario en el marcador, se dice que quema las naves o que han tocado a rebato, o, incluso, que han sonado los tambores de guerra; y un equipo puede someter al otro a un bombardeo continuo (‘lanzamientos continuos a la portería).

Relacionados con este léxico bélico se encuentran algunos vocablos que aluden a la muerte. De hecho se llama pase de la muerte a la acción de dirigirse con el balón un jugador en diagonal desde la línea de banda hacia la línea de fondo para, una vez cerca de esta, pasar el balón hacia atrás (también en diagonal), de forma que un compañero más retrasado en su posición en el campo pueda empujar el balón a la portería y hacer gol. Se habla también de un balón muerto, cuando este ha quedado frenado o casi frenado entre jugadores de uno y otro equipo. Hay, además, contraataques mortales, letales o mortíferos y, como ya se ha apuntado, hay mucho o poco remate o se remata mucho o poco en un partido de fútbol; si un jugador es un buen «rematador» y hace goles con frecuencia, se puede decir de él que tiene instinto asesino o que es un matador del área. Al punto desde donde se lanzan los penaltis se le llama punto fatídico, y los jugadores que juegan en la delantera son verdaderos puñales o flechas si son muy rápidos. Es frecuente, además, decir que un lanzamiento a puerta se envenenó si, cuando parecía que no llevaba peligro, al final, por alguna circunstancia, como el hecho de golpear en un jugador, lo adquiere por desviarse su trayectoria; como consecuencia, hay lanzamientos envenenados.

Contrasta con este lenguaje bélico el de otro ámbito que tiene que ver con sentimientos y actitudes o actividades más o menos afectivas, lúdicas, artísticas o, incluso, poéticas. Se dice, entre otras cosas, que el balón besó las mallas (‘tocó o golpeó en la red de la portería, por lo que se produce un gol’); que el balón acarició o lamió el poste (‘pasó muy cerca de uno de los postes de la portería’); que un jugador mima (o trata con mimo) el balón (‘toca el balón con suavidad y dominio’) o que tiene un guante en su pierna (‘golpea el balón con gran precisión, especialmente cuando lo dirige a un compañero a una distancia considerable’); en el fútbol se ejecutan vaselinas, metáfora que tiene que ver con la suavidad con que alguien toca el balón levantándolo por encima del portero para hacer gol; un balón entra llorando o mansamente en la portería si se dirige a ella con lentitud; los balones se pasean por el área si pasan por entre jugadores de uno y otro equipo sin que ninguno logre tocarlo, y rondan la portería (‘el balón está con mucha frecuencia en el área de un equipo con el peligro claro de que a este le hagan gol’); un equipo puede dormir un partido si pretende que el ritmo sea lento porque le interesa; y también un jugador duerme la pelota (o el balón) cuando, bajando esta de lo alto, él es capaz de dejarla con el pie sin apenas movimiento o desplazamiento, en un alarde de dominio y de técnica; si el balón cae en la zona central del área, se dice que ha caído en el corazón del área; por otra parte, las jugadas se pueden hilvanar o trenzar; y si un equipo juega muy bien, se dice que ha bordado el juego; cuando un jugador toca intencionadamente el balón con la cabeza con un ligero roce, de modo que el balón apenas tome altura, para que vaya directamente a la portería contraria o indirectamente a un compañero con la intención de hacer gol, se dice que peina el balón, metáfora muy atrevida sin duda, que podríamos entender como invertida, pues no es el balón el que hace de peine, como cabría pensar, sino la cabeza del jugador, que, fuera de la jerga futbolística, sería la cosa peinada. Hay también toques (del balón) sutiles. En esta línea casi poética, pueden comentarse algunas voces que guardan relación con la música. Así, una cantada (o un cante) del portero o de un defensa es un error garrafal; de la misma manera se dice que el portero cantó en una jugada si falló ostensiblemente, y si se quiere ponderar el fallo aún más, se dice que el portero cantó más que Pavarotti. Por otra parte, un equipo baila a otro (obsérvese la construcción sintáctica: en la lengua estándar nunca se dice que «una persona baila a otra») si sus jugadores se pasan el balón entre sí de forma que los jugadores contrarios sean incapaces de quitárselo; también se aplica este verbo a un jugador que hace lo mismo con un contrario hasta ‘marearlo’ (hipérbole propia también de esta jerga). Además, del jugador que distribuye el juego en el centro del campo se dice que es el director de orquesta o que lleva la batuta de su equipo; el fútbol-acordeón es el que se caracteriza por que los jugadores de un equipo se «despliegan» y «repliegan» ordenadamente, juntándose y separándose según las circunstancias del juego. Cuando un jugador se eleva limpia y ágilmente para dar el balón con la cabeza, haciendo con el cuello un giro obligado con el fin de dirigir el balón con intención de hacer gol, se dice que marca los tiempos. Además, en un partido hay ritmos lentos, rápidos, trepidantes… como en la música; y hay jugadores como el francés Zidane o el brasileño Ronaldinho, de los que se dice que hacen balé con el balón. Incluso una flagrante impropiedad léxica como la que se produce con la locución al unísono, propia del mundo musical, con el significado de ‘a la vez’ («Los dos jugadores saltaron al unísono») se oye y se ve escrita con alguna frecuencia en los medios. Tampoco es raro oír hablar de los diversos compases del partido, por ‘los diversos momentos del partido’.

En resumen, dos ámbitos semánticos que contrastan: la épica y la lírica en la jerga futbolística.

AUTOFLAGELLATIO VI

Primero destrozo el juguete
sólo entonces quiero jugar
pero nada
ya no se puede.

jueves, 26 de marzo de 2009

AUTOFLAGELLATIO V

Michel Gondry, vos y yo tenemos un rollo que resolver: Le science des rêves y Eternal sunshine of the spotless mind son pedazos de mí y nadie me avisó.

(Suena divertido. No lo es.)

AUTOFLAGELLATIO I-IV

No, aquí no entran pausas, no caben. Sólo hay que "seguir arrastrando el día", los días.
Si esta etiqueta no gusta (AUTOFLAGELLATIO), no me importa: lo que da pie a su nacimiento son otros motivos. Que me disculpen los lectores, si alguno queda por acá.

I
¿Esperanza?, ¿para qué? Lo que se sabe es que eso/esa/ese está allá, nunca aquí; es absurdo y sin embargo lo único que le da sentido a toda esta mierda.

II
En este momento, escuchar bossa nova es ejecutar un suicidio.

III
Ahora toca practicar la dignidad y evitar mendigar.

IV
Me cepillo la boca
una afeitada
me lavo la cara
y busco una risa en algún lugar

ahora sí
camino a la mentira cotidiana.

sábado, 21 de marzo de 2009

"DIVINA POESÍA,/TÚ, DE SOLEDAD HABITADORA..." - ANDRÉS BELLO


No, no se trata de "flow", ¿o sí? Bueno, en principio, en la nota que sigue, no. Esta foto la tomó Vannyver Viloria y apareció en la edición del viernes 20 (ayer) del diario La Verdad en un trabajo de Hennel Huerta respecto al Día Mundial de la Poesía.

EL PLACER DE DEFINIR LA POESÍA

La Verdad - Hennel Huerta - Maracaibo - 20/03/2009 00:01 20

Hay quienes dicen que sus orígenes se confunden con los del propio lenguaje, a otros ni siquiera les importa. Lo único que saben los que la practican, la aman y la veneran es que "es algo que sale del alma para expresar grandes sentimientos". A unas horas del Día Mundial de la Poesía, La Verdad presenta a cuatro profesionales que definen lo que significa, según sus experiencias.

Gladis Aquebeque: "La poesía es una urgencia"
Para la poetisa Gladis Aquebeque, quien trabaja en el Departamento de Literatura de la Secretaría de Cultura, la poesía es una urgencia interior que siente la persona de decir su visión del mundo. "Es una forma de expresar los afectos, los temores y todo lo vital". Sentada en un mueble, con la mirada hacia arriba y hacia la derecha como si estuviera recordando algo, expresa: "Los sentimientos en la poesía se expresan pero no a un modo inventario, es sólo volcarlos porque hay un trabajo con el lenguaje dentro del lenguaje. Es un juego de significados. En fin... un modo de ver la vida y de vivirla".
Acercamiento con la poesía: En la niñez, cuando sus padres y sus hermanos leían en voz alta.
Autores favoritos: Gabriela Mistral, Rubén Darío...
Su lector: "Todo el que quiera acceder a un mundo muy mío".
Publicaciones: Itinerarios (1986) Ese aliento vegetal (1993), Consagración (2004).


Orlando Trovat: "Yo no defino la poesía porque la niego"
Para él, definir la poesía es negarla. Dice que tal vez la poesía exista por dos razones: "porque el autor con su obra interroga al lector, y éste al mismo tiempo interroga la obra. Y es en ese juego dialéctico donde verdaderamente nace la poesía". Cuando habla de "lo que en realidad lo inspira", se remonta a los primeros tiempos, "a los tiempos de la época más remota de la existencia humana. Es igual que los sueños y los mitos. El que escribe este tipo de literatura quiere comunicarse para juntar su soledad a otras soledades".
Acercamiento con la poesía: En la adolescencia, a través de un libro que le regaló su padre.
Autores favoritos: René Charo
[sic] y Eugenio Montejo.
Su lector: "Aquel que le guste saber acerca de la búsqueda interminable del amor".


Xiomara Rivas: "Soy tan sensible a todo... a la vida misma"
Cuando a Xiomara Rivas, presidenta de la Casa de la Poesía del Estado Zulia, le toca definir la poesía responde: "Es esa esencia; un torrente interno de inquietud, de creatividad. Una sabia interior de la mujer cuando se conoce como hembra y como madre". Asegura que las mujeres poetas son diferentes en todos los sentidos. "Yo por ejemplo, soy tan sensible a todo... a la vida misma. Soy desinhibida, irreverente y apasionada con todo lo que me rodea. Claro que después de tantos años me he preguntado ¿Para qué carajo sirve la poesía?, y yo misma me respondo: para todo aquello que ya he dicho".
Acercamiento con la poesía: Cuando se dio cuenta de la importancia de ser mujer.
Su poesía la dedica a: El amor, el hombre, la mujer y las experiencias
Publicaciones: Ave irreverente, Mujer de poesía, Tres poetas tres horizontes y La miel de María.


Miguel Ángel Hernández: "La poesía es un juguete"
Su cara joven lo delata. Es de los que se interesó por la poesía durante su adolescencia, "no hace mucho". Cuenta que en 1997, cuando en el liceo los mandaban a leer algunos libros de literatura, se enganchó. La vena literaria también viene de su padre, quien asegura que siempre ha sido un lector. "Eso lo percibí y lo copié, porque en mi casa nunca han faltado los libros. Son indispensables. Si no era la poesía era la música, que a mi modo de ver se relacionan en lo más íntimo". La poesía la define como "un juguete sonoro donde empiezan a rodar las palabras".